Hay películas que deberían llevar etiquetas de advertencia. Ya me habían hablado de la película CAMINO de Javier Fesser y supuestamente por eso quise verla. Pero ahora, horas después, sigo sin saber si estaba preparada o no.Fuera del debate religioso, fuera de la interpretación de los actores, lo que saco yo de esta película es todo lo que ha removido dentro de mí. He vuelto a tener 13 años, la edad que tenía cuando mi madre enfermó de cáncer. He vuelto a la sensación de incertidumbre, de miedo y de injusticia. He vuelto a ver la cara de la muerte, a sentirla. He vuelto a un mundo paralelo, creado en margen de la realidad para hacer más soportable la enfermedad.
Cada uno reacciona de manera distinta cuando la vida le golpea. Yo he tardado años en poder hablar de aquel episodio tan doloroso de mi vida familiar. El tiempo necesario para que mi madre, ya sana, me pueda secar las lagrimas.
Os lo dije: he vuelto a la vida. He vuelto a llorar.
3 comentarios:
Leyéndote me doy cuenta de que sólo los que hemos vivido algo así podemos sentirnos compañeros de la noche.
Pues si Francisco, pero lo bueno es que también estamos aqui para acordarnos y ayudar, cuando es posible... aunque sea con algunas palabras.
Por cierto Francisco, vuelve a escribir! Tu blog se ha quedado silencioso y se te echa de menos!...
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