martes, 27 de julio de 2010

Dejé Sevilla.

He desaparecido durante semanas para hacer borrón y cuenta nueva.

He dejado el curro; el piso; el barrio...
He dejado los compis de trabajo; la convivencia; y muchos amigos...

He dejado de dañarme a mi misma, revolcandome en el pasado.
He dejado de dejar que me hieren, hipotecando mi futuro.

Dejé Sevilla.
Dejé España.

2 comentarios:

francisco aranguren dijo...

Vuelvo de un viaje por la Bretaña y Normandía. Pasé por París. No debía haber ido en verano donde sólo hay turistas y todo está degradado a puro souvenir (caza y captura de iconos). La ciudad que enamora (como a tí Sevilla) es algo distinto, no es sólo imagen bella, es algo vivido ahí, un encanto, una comunicación de ida y vuelta con los lugares. Dijiste que si te ibas Sevilla quedaba ahí. Ahí estará siempre. Sevilla no se acaba nunca para el que ha vivido aquí. Espero que te acompañe siempre.

Zoé dijo...

Vaya Francisco, estuviste de vacaciones cerca de mi region: la Bretaña !!! Tienes razon, Paris en verano no merece tanto la pena...no se puede captar el encanto de la ciudad.
Volveré a Sevilla, estoy segura. De visita, lo mas probable. De momento necesito volver a construirme en otros lugares. Me lo piden el alma y el corazon :/
Mil besos.