domingo, 21 de marzo de 2010

Elliott.

El grito inconsolable de su madre, mi amiga.
Le necesidad de un abrazo largo, para intentar aferrarnos a la Vida, a pesar de todo.
La impotencia de las palabras.
El llanto silencioso y continuo de todos los presentes quienes, por lógica de vida, nunca deberían haber presenciado esta muerte.


Y Elliott, con sus 4 mesesitos, tan pálido y tan indefenso en la misma cuna que al nacer.
Para acompañarlo en su último viaje, sus padres, su familiares e amigos, y como no, todos los símbolos de su día a día: sus peluches, su mantita...

Una nueva Estrella brilla. Elliott alumbrará siempre nuestros caminos.

Con todo este dolor y la injusticia que me comen por dentro, solo quiero informaros acerca del Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante y dejaros este link:
http://www.aepap.org/familia/smsl.htm

4 comentarios:

francisco aranguren dijo...

lo siento muchísimo, os acompaño en el dolor a todos vosotros que lo amásteis, ese amor seguro que lo sintió y fue dichoso el tiempo que estuvo entre nosotros, ahora se quedará para siempre vivo en los que le conocieron y amaron y más allá, el misterio que el amor espera del reencuentro

Zoé dijo...

Gracias por tus palabras de apoyo Francisco. La verdad es que estos dias estan siendo muy dificiles y una muerte asi nos ha parecido a todos muy muy injusta y totalmente inesperada... El consuelo que tengo es que me ha pillado estando en Francia, asi puedo ayudar a mi amiga en todo lo que necesita ella. Espero que tu estes de maravilla, voy a visitar tu blog, he visto que has vuelto a brillar... Un abrazo!

El Aviador Capotado dijo...

De tal manera les habrá perdido así mismo la muerte de Elliott a sus padres.
Que ahora se preguntaran quines son ellos.

Lo siento, lo siento de corazón.

Un beso

Zoé dijo...

Aviador Capotado, es cierto. Yo también me pregunto como uno puede seguir adelante y encontrar una razon para vivir después de eso. Al morir Elliott, han perdido parte de ellos mismos.
Un beso fuerte, gracias por tus palabras.